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PASTORAL
VOCACIONAL

La Iglesia se enriquece con los carismas de las distintas comunidades religiosas, pues es el Espíritu quien se las regala. Hay comunidades religiosas que la actividad es su carisma peculiar. Hay comunidades dedicadas a la salud, a la enseñanza, a los hospitales psiquiátricos, etc. Los capuchinos tenemos como prioridad vivir el Evangelio al estilo de Francisco. Francisco descubrió, con una gran intuición del Espíritu, los núcleos fundamentales evangélicos. Nosotros al volver a los orígenes del franciscanismo y a san Francisco, los hemos asumido como características propias de nuestra vida. Estas características de los capuchinos son las siguientes:

- Entre los capuchinos no hay precedencias ni privilegios. Por eso, los capuchinos somos una comunidad de “hermanos menores”. El orgullo, la prepotencia y el dominio ceden el paso a la humildad y al servicio fraterno. De ahí brotan la alegría y la cordialidad.

- El capuchino, que trata de seguir las huellas de Francisco, tiene que ser pobre. Ser pobre es reconocer que todo es regalo de Dios y optar por la condición social de los desposeídos.

- La pobreza, el amor y la solidaridad con los pobres ensancha el corazón del capuchino hasta el extremo, acogiendo a los enfermos y encarcelados, a los ancianos y olvidados, a los tristes y solos.

- Los hermanos capuchinos son esencialmente misioneros. Ser misionero es llevar el pan de la Palabra de Dios a todos los rincones del mundo. Dentro o fuera de su patria, cerca o lejos de su familia, en el campo o en la ciudad, estará dispuesto a tenderse mano a cualquiera que le requiera para un servicio pastoral.

- El capuchino es un hombre contemplativo. En todo verá a Dios. En la oración logra el capuchino ser hermano y pobre; logra entregarse a los pobres y ser misionero. Y sobre todo logra entrar en la comunión con Dios.

En resumen: la vida del Capuchino es una pasión por el Padre Dios, por su Reino, por el hombre, sobre todo el más necesitado. De esta forma, será hermano, pobre y humilde, cercano al pueblo, misionero y contemplativo. El capuchino considera que al vivir por esta causa, merece la pena la consagración de la vida.

Quizás Dios, que es el único que toca el corazón del hombre para el bien, haya despertado una inquietud en ti. Si es así, estamos con los brazos abiertos para animarte y ayudarte en tu recorrido vocacional. Cuenta con nosotros.


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